
Cómo incorporar la luz roja en tu rutina de skincare nocturna
, por reNUORI, 1 Tiempo mínimo de lectura

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La luz roja no reemplaza tu rutina, la potencia. Te contamos en qué orden usarla y qué combinar (o evitar) para sacarle el mayor provecho.
Uno de los errores más comunes al empezar con un dispositivo de luz roja es no saber en qué momento de la rutina usarlo. Aquí va una guía simple, pensada para las noches.
La luz necesita llegar directo a la piel, sin barreras. Empieza con tu limpiador habitual y asegúrate de que el rostro esté completamente seco antes de encender el dispositivo: el maquillaje, protector solar o exceso de producto pueden bloquear parte de la luz.
La mayoría de los protocolos recomiendan entre 10 y 20 minutos de exposición, dependiendo del dispositivo. Es preferible hacerlo sobre piel desnuda, sin sérums ni cremas debajo: algunos ingredientes activos pueden interferir con la cantidad de luz que penetra, e incluso generar reacciones no deseadas.
Una vez terminada la sesión, es el momento ideal para aplicar sérum hidratante y crema de noche. La piel suele estar especialmente receptiva justo después del tratamiento.
Aquí conviene ser cautelosos. Varios especialistas no recomiendan combinar retinol con luz roja en la misma sesión, ya que ambos pueden aumentar la sensibilidad de la piel. Si usas retinol, es preferible alternar noches o dejar varias horas de diferencia.
La consistencia importa más que la intensidad. La mayoría de los estudios que muestran resultados visibles usan protocolos de 3 a 5 veces por semana, sostenidos durante al menos 4 a 6 semanas antes de evaluar cambios.
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